“¿Alguna vez te conté del día en que me enamore de ti, de cómo todavía no te había visto en persona y yo ya soñaba con acariciar tus dulces labios?, ¿te llegué a contar de lo nervioso que estaba cuando salimos por primera vez, del miedo que tenia de que no volvieras a salir conmigo, de lo preocupado que estaba de no volver a escuchar tu dulce voz?. No sé si alguna vez te comenté de lo feliz que era a tu lado; sobre cómo mis días volvieron a tener sentido, de cómo alegraste mi vida.“
No te rebajes, no pagues con la misma moneda. Marca la diferencia, demuestra que no eres igual que los demás.






